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¿Cuántas calorías tienen los garbanzos? (cocidos, de bote y el susto del paquete)

100 g de garbanzos cocidos son unas 164 kcal y la ración de referencia ronda las 261. Te explico el salto del seco al cocido y la letra pequeña del bote.

22 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

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Te lo digo sin rodeos 🦦: 100 g de garbanzos cocidos son unas 164 kcal (dato del USDA, garbanzos hervidos sin sal), y la ración española de referencia —70 g en seco, según la ficha de la FEN— se queda en unas 261 kcal ya en el plato. ¿Y el paquete? Ronda las 373-378 — es lo que dan las tablas de composición (FEN y USDA) para el garbanzo en seco; cada marca baila un poco. Tranquilidad: no te está mintiendo, está hablando en otro idioma. Vamos a abrir esta concha.

¿Cuántas calorías tienen los garbanzos cocidos?

Si ya pasaste por el post de las lentejas, esto te sonará: mismo juego, otra legumbre. El garbanzo seco es un concentrado — por debajo de un 8 % de agua (FEN y USDA) — y al remojarlo y cocerlo se hincha hasta un 60 % de agua (USDA). Mismo garbanzo, otra cifra:

  • En seco (lo que pone el paquete): ~373-378 kcal/100 g (FEN y USDA, casi clavadas)
  • Cocidos (lo que hay en tu plato): ~164 kcal/100 g (USDA)
  • Ración FEN (70 g en seco): ~261 kcal
  • Esa ración, ya cocida, pesa algo más del doble — en torno a 160 g de garbanzos escurridos (aproximación derivada de las cifras del USDA: 378 entre 164)

Métetelo en el bolsillo: el paquete habla en seco y tu plato habla en cocido. Cocidos, los garbanzos rondan las 164 kcal por 100 g — y un plato normal, unas 260 kcal.

¿Y los garbanzos de bote?

El bote es el gran atajo del pasillo de las legumbres: ya vienen remojados, cocidos y traducidos a tu idioma. Según el USDA, los garbanzos en conserva escurridos se quedan en unas 139 kcal por 100 g — algo menos que los cocidos en casa, porque traen aún más agua (un 67 %).

Pero honestidad de nutria, que para eso estamos: el bote tiene su letra pequeña, y no son las calorías.

  • Sodio: los de bote escurridos traen unos 246 mg por 100 g, frente a los 7 mg de los cocidos en casa sin sal (USDA). Enjuagarlos bajo el grifo los deja en unos 212 mg: no hace magia, pero algo rasca.
  • Folatos: aquí viene el dato que casi nadie cuenta. Los garbanzos cocidos en casa aportan 172 µg de folatos por 100 g; los de bote escurridos, 48 µg, y enjuagados, 41 µg (USDA). El bote sigue siendo un alimento estupendo — pero en folatos, el cocido en casa juega en otra liga.

¿Traducido a lutra-idioma? El bote es un pedazo de aliado para el día a día — yo no le haría ascos ni loca. Y si un fin de semana te animas con la olla, tus garbanzos salen con el depósito de folatos lleno. Las dos opciones suman.

¿Los garbanzos engordan?

Los garbanzos cargan con la fama de "plato de puchero contundente", así que vamos a los números: 164 kcal por 100 g cocidos. Es algo más que las lentejas (~116) — el garbanzo trae más grasa propia, unos 2,6 g por 100 g cocidos frente a los 0,4 g de la lenteja (USDA), y de ahí esa textura mantecosa tan suya —, pero sigue siendo una cifra de lo más razonable para lo que da a cambio. Porque da mucho:

  • Proteína: 8,9 g por 100 g cocidos (USDA); en seco, 19,4 g (FEN). La propia ficha de la FEN habla de su alto contenido de proteína de origen vegetal — deficitaria en metionina, eso sí, como casi toda legumbre. Si andas buscando de dónde sacar proteína, aquí tienes la lista completa.
  • Fibra: 15 g por 100 g en seco; la ración de 70 g aporta 10,5 g (FEN). La ficha de la FEN la describe como fibra soluble e insoluble.
  • Saciedad: Harvard T.H. Chan describe las legumbres como saciantes y señala que su proteína y su fibra pueden aumentar la sensación de saciedad. Un plato que te deja a gusto sin repetir no suele ser el problema de nadie.

Y como siempre: lo que más mueve la cuenta del guiso no es el garbanzo, es la compañía — no pesa igual un hummus que un cocido completo con todos sus tropiezos.

Folatos: el tesoro escondido del garbanzo

Si las lentejas presumen de hierro, el garbanzo tiene su propia piedra favorita en el bolsillo: los folatos (la vitamina B9). Una ración de garbanzos cubre el 31 % de las ingestas recomendadas de folatos, según la ficha de la FEN (calculado con sus propias tablas de composición, para adultos de 20 a 39 años con actividad física moderada). Con sus 172 µg por 100 g cocidos (USDA), el garbanzo cumple de sobra la condición legal de "fuente de folatos": al menos el 15 % del valor de referencia — 200 µg según el Reglamento UE 1169/2011 —, es decir, 30 µg por 100 g. Y los folatos, según las declaraciones autorizadas en la UE (Reg. 432/2012, sobre dictamen de la EFSA), ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga y contribuyen a la función psicológica normal — siempre, claro, en el marco de una alimentación variada y equilibrada.

Un apunte con cariño: si estás embarazada o buscas estarlo, las necesidades de folato son otra historia — y esa pauta no sale de un blog ni de un plato de garbanzos, sino de tu médico o matrona.

El remojo (y sí, el tema gases)

A diferencia de las lentejas — que, curiosidad de su ficha FEN, son las únicas legumbres que no necesitan remojo —, el garbanzo sí pasa por remojo, y no es un capricho de abuela: según la FEN, ablanda la piel, hidrata el grano, acorta la cocción y reduce compuestos antinutritivos. Harvard añade que remojar las legumbres secas al menos tres horas antes de cocinarlas puede ayudar con el efecto secundario más comentado de la familia: los gases. Que, por cierto, no tienen por qué ser señal de que te sienten mal — es tu microbiota fermentando la fibra, y esas bacterias, según Harvard, son de las beneficiosas (te lo conté con calma aquí). Si aun así tus digestiones se hacen cuesta arriba de forma habitual, coméntalo con tu médico o dietista-nutricionista, que para eso están.

Traducido a lutra-idioma: el garbanzo es el mantecoso de la familia de las legumbres — algo más calórico que sus primas, sí, y a cambio te llena el plato de proteína, fibra y folatos. El único truco de verdad está en el idioma: el paquete habla en seco, el bote y tu plato hablan en cocido. Si quieres darle salida toda la semana, te dejo recetas con legumbres. Y la cuenta del plato, ni con calculadora: mándame una foto y te doy la estimación en un segundo. No cuentes solo; cuenta conmigo. 🦦

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas calorías tiene un plato de garbanzos?

La ración española de referencia de la FEN son 70 g de garbanzos en seco, que se quedan en unas 261 kcal. Ya cocidos, esa ración pesa algo más del doble (en torno a 160 g escurridos), porque el garbanzo absorbe agua al remojarse y cocerse. Ojo: eso son los garbanzos solos; lo que añadas al puchero va aparte.

¿Cuántas calorías tienen los garbanzos de bote?

Unas 139 kcal por 100 g escurridos (USDA), algo menos que los cocidos en casa (164) porque traen más agua. Su letra pequeña no son las calorías: aportan más sodio (246 mg frente a 7 por 100 g; enjuagados bajan a unos 212) y bastantes menos folatos (48 µg frente a 172 de los cocidos en casa).

¿Los garbanzos engordan?

Cocidos rondan las 164 kcal por 100 g, una cifra moderada — algo más que las lentejas (~116), porque el garbanzo tiene más grasa propia (unos 2,6 g por 100 g cocidos, USDA). Harvard señala que la proteína y la fibra de las legumbres pueden aumentar la sensación de saciedad, y lo que más cambia la cuenta del plato suele ser lo que le añadas. El conjunto de tu alimentación importa más que un alimento suelto.

¿Por qué hay que remojar los garbanzos?

Según la ficha de la FEN, el remojo ablanda las cascarillas, hidrata el grano, acorta el tiempo de cocción y reduce compuestos antinutritivos. Harvard añade que remojar las legumbres secas al menos tres horas antes de cocinarlas puede ayudar a reducir los gases que a algunas personas les provoca su fermentación en el colon.

📚 Fuentes

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